El Fantasma de las bragas rotas

El fantasma de las bragas rotas

¿Quién, en el siglo XXI, les enseña a los niños el chiste del Fantasma de las bragas rotas? Eh? Quién, a ver, quién? Que levante la mano!

¿Es una ceremonia de iniciación? ¿Es una fábula masónica con un mensaje oculto? ¿Lo dice Pepa Pig en el dual? Es que no lo entiendo.

Año tras año el chiste vuelve a los hogares españoles y miles de padres tienen el corazón dividido entre la nostalgia y el estupor.

Porque además el chiste sigue siendo el mismo, no cambia desde hace más de 30 años, ahora se ha actualizado con los euros, pero el argumento es el mismo.

Los padres no duermen por las noches pensando que cualquier día irán a recoger a su hijos al colegio y les dirá:

–       Papa, te cuento un chiste?

Y tu disimulando el sudor frio contestarás:

–       Claro hijo. Cuéntamelo.

Pero por dentro estarás rezándole a lo más sagrado para que sea el de MisTetas!!!

Pero lo malo no es que llegue el día en que tu hijo te cuente el chiste del Fantasma de las Bragas Rotas, no. Lo malo es que te haga gracia.

Sí, te pilla ahí con la guardia baja y te ríes, te descojonas. Te entra la flojera de padre.  Cagada!

Te has reído y tu hijo sabe que te ha hecho gracia y por ahí te va a dar cera de la buena. Te vas a comer todos los chistes de Jaimito

Padres que tenéis hijos balbuceantes:

Cuando os llegue el momento, tranquilos. Respirad lentamente. No digáis nada. Que el niño piense que no lo habéis entendido o que no os ha hecho gracia. Disimulad y veréis como en seguida cambia de tema.

Eso os habrá dado un par de años de tranquilidad pero no más. Porque llegará un día en que os entrará un nosequé y seréis vosotros el que le contareis el chiste de MisTetas o peor el de Búho.

El Fantasma de las bragas rotas

Eran un inglés, un francés y un español que necesitaban una habitación de hotel para pasar la noche. Llegan a un hotel en las afueras y el dueño les dice que sólo le queda una habitación libre, pero está ocupada por “el fantasma de las bragas rotas”. Que se la puede dejar si son lo suficientemente valientes como para pasar la noche en ella.

El francés se cree muy valiente, pero al entrar escucha “soy el fantasma de las bragas roooooootas…” y se escapa corriendo.

El inglés se ríe del francés, pero cuando entra y escucha “soy el fantasma de las bragas rooooooootas…” también se asusta y se escapa coerriendo.

Finalmente, entra el español, y cuando el fantasma aparece y dice “soy el fantasma de las bragas rooooooooootas…”, el español le contesta: “pues toma 5 euros y vete a comprar unas nuevas!”

Lo he sacado de aquí por miedo a ponerlo de memoria y darme cuenta que todavía lo recordaba.

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